Coedición con CEIP León Trotsky y Museo Casa León Trotsky
León Trotsky definió a la revolución española como una escuela superior de estrategia revolucionaria. Y son exactamente las cuestiones que atañen a este punto las que atraviesan cada uno de los escritos de este nuevo volumen de las Obras Escogidas de León Trotsky, que marcaron durante la década de 1930 un antes y un después en la situación internacional. Tal y como lo pronosticó Trotsky, la derrota de la revolución española fortaleció el camino para el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el proceso revolucionario ya había sido clausurado, casi dos años antes, en la misma retaguardia republicana. Franco no tenía enfrente una revolución a la que aplastar, esta tarea había sido adelantada por el Frente Popular, la alianza contrarrevolucionaria impulsada por socialistas y estalinistas, que puso una soga al cuello al heroico proletariado español y lo entregó a la burguesía, frente a la impotencia de las direcciones anarquistas y del POUM. Para Trotsky, el drama español fue la absoluta ausencia de un partido verdaderamente revolucionario, cuyo objetivo central fuera llevar al proletariado a la toma del poder como única vía para la derrota de la reacción fascista. Al programa del Frente Popular “ganar primero la guerra contra Franco y después hacer las reformas sociales”, el partido debía contraponer un programa radical que comenzara por la expropiación total de los latifundistas y la entrega de las tierras a los campesinos, así como la expropiación de la industria, los transportes, los bancos y el comercio exterior, bajo control de los trabajadores, liquidando así las bases de la reacción.
“España, la victoria era posible” abarca las lecciones de esta revolución y la guerra civil, desde sus inicios en 1930 hasta 1940, fecha del asesinato de Trotsky, además de las apasionantes discusiones en el seno del marxismo mundial de la época. Transcurrieron 75 años del final de la guerra civil desatada tras el alzamiento del general Franco, no obstante, estas lecciones y debates no son un patrimonio del pasado; en ella se encuentran las leyes generales de la teoría y la táctica marxista de las que es necesario apropiarse para preparar el futuro.
Incluimos, también un anexo con textos del Secretariado Internacional y referentes trotskistas de la época, así como escritos de Nin y Andrade, ex trotskistas y principales dirigentes del POUM que polemizan con las posiciones de la Oposición de Izquierda Internacional encabezada por el gran revolucionario ruso. Por último, también publicamos las contratesis de la célula 72 del POUM, que se opuso a la política de la dirección, así como también un Manifiesto los anarquistas de la Agrupación Amigos de Durruti que, en su programa sobre las jornadas de mayo de 1937, se aproximaba a las posiciones de los marxistas revolucionarios.
La victoria era posible: reflexiones a 82 años del inicio de la Guerra Civil española
Un nuevo aniversario del comienzo de la Guerra Civil española es una buena ocasión para publicar en Izquierda Diario mi prólogo al libro “La victoria era posible. Escritos sobre la revolución española [1930-1940]”, de León Trotsky.
(Yanovka, Ucrania, 1879 - Ciudad de México, 1940). Fue junto a Lenin, uno de los máximos dirigentes de la Revolución rusa de octubre de 1917. Su rápido aprendizaje de los fundamentos del marxismo, su visión internacionalista y su papel dirigente en los inicios de la revolución rusa en 1905, como Presidente del soviet de Petrogrado lo convirtieron, ya en su juventud, en uno de los más importantes teóricos del siglo XX, especialmente con relación a la teoría de la revolución en la época imperialista: su teoría de la revolución permanente.
Se destacó como revolucionario en todas las tareas que asumió en la Rusia de los soviets: como militar, construyendo el Ejército Rojo que derrotó a los 14 ejércitos imperialistas que intentaron impedir la consolidación del estado obrero revolucionario. Pero también realizó importantes aportes en el terreno político y diplomático así como en el campo económico. Como periodista e historiador, fue reconocido -incluso por sus enemigos- como uno de los más grandes escritores políticos del siglo. También se destacaron sus aportes en el terreno del arte y la cultura.
Sin embargo, como él reconociera pocos años antes de su asesinato a manos de un agente estalinista en agosto de 1940, su tarea más indispensable fue la construcción primero de la Oposición de Izquierda Internacional y luego, y particularmente, de la IV Internacional. Durante estos años, coincidentes con su forzado exilio, Trotsky analizó y teorizó sobre los más importantes fenómenos de la época: las relaciones interimperialistas, su relación con la economía y la lucha de clases, el surgimiento del fascismo, la política stalinista de los “frentes populares”, los regímenes bonapartistas “sui generis” en las semicolonias latinoamericanas así como las tendencias profundas hacia la revolución y contrarrevolución en la URSS, entre otros. La Oposición de Izquierda y la IV Internacional fueron las organizaciones que construyó, junto a una importante camada de dirigentes bolcheviques, para combatir desde sus comienzos a la burocratización y degeneración del estado obrero soviético (la que Lenin sólo había visto en sus inicios antes de su muerte) y dotar a las nuevas generaciones de una herramienta para triunfar sobre el capitalismo y sus agentes contrarrevolucionarios.