Coedición con CEIP León Trotsky y Museo Casa León Trotsky
Trotsky relata su infancia, su juvenil inicio en la vida revolucionaria, cárceles, fugas y exilios, su participación en la Revolución de 1905, sus conclusiones e innovaciones teóricas, sus relaciones con la II Internacional, su ruptura con ella en la I Guerra Mundial, su ingreso al partido de Lenin antes de codirigir con él la conquista del poder en Octubre de 1917, su rol central en la guerra civil, en Brest-Litovsk y, especialmente en la oposición, desde sus inicios, al proceso de burocratización de la URSS.
Su vida concentra acontecimientos revolucionarios y contrarrevolucionarios de tal magnitud, que cada uno de ellos puede ser estudiado y profundizado por separado. Su praxis revolucionaria es lo más destacable a lo largo de su vida consciente, más allá de las grandes tragedias personales que le acarrearon. Presentamos, por ello, una de las mayores autobiografías del siglo XX.
(Yanovka, Ucrania, 1879 - Ciudad de México, 1940). Fue junto a Lenin, uno de los máximos dirigentes de la Revolución rusa de octubre de 1917. Su rápido aprendizaje de los fundamentos del marxismo, su visión internacionalista y su papel dirigente en los inicios de la revolución rusa en 1905, como Presidente del soviet de Petrogrado lo convirtieron, ya en su juventud, en uno de los más importantes teóricos del siglo XX, especialmente con relación a la teoría de la revolución en la época imperialista: su teoría de la revolución permanente.
Se destacó como revolucionario en todas las tareas que asumió en la Rusia de los soviets: como militar, construyendo el Ejército Rojo que derrotó a los 14 ejércitos imperialistas que intentaron impedir la consolidación del estado obrero revolucionario. Pero también realizó importantes aportes en el terreno político y diplomático así como en el campo económico. Como periodista e historiador, fue reconocido -incluso por sus enemigos- como uno de los más grandes escritores políticos del siglo. También se destacaron sus aportes en el terreno del arte y la cultura.
Sin embargo, como él reconociera pocos años antes de su asesinato a manos de un agente estalinista en agosto de 1940, su tarea más indispensable fue la construcción primero de la Oposición de Izquierda Internacional y luego, y particularmente, de la IV Internacional. Durante estos años, coincidentes con su forzado exilio, Trotsky analizó y teorizó sobre los más importantes fenómenos de la época: las relaciones interimperialistas, su relación con la economía y la lucha de clases, el surgimiento del fascismo, la política stalinista de los “frentes populares”, los regímenes bonapartistas “sui generis” en las semicolonias latinoamericanas así como las tendencias profundas hacia la revolución y contrarrevolución en la URSS, entre otros. La Oposición de Izquierda y la IV Internacional fueron las organizaciones que construyó, junto a una importante camada de dirigentes bolcheviques, para combatir desde sus comienzos a la burocratización y degeneración del estado obrero soviético (la que Lenin sólo había visto en sus inicios antes de su muerte) y dotar a las nuevas generaciones de una herramienta para triunfar sobre el capitalismo y sus agentes contrarrevolucionarios.